Alétheia
Acompañado de la insigne Beatriz, un joven Dante comienza uno de los relatos más fantásticos y a la vez, poco conocidos de la mitología universal. Como hidalgo tenemos a Boccaccio, gran amigo y protector de aquellos amantes florentinos. El breve pero insólito relato, tiene como protagonista a Midas; rey de Frigia, e hijo de Gordias:
Durante un largo tiempo, más del que cualquier mortal haya vivido jamás, Midas tuvo un deseo imperioso en darle caza al Sabio Sileno, preceptor de Dioniso y mecenas del Bosque de cedros del fin del mundo; lugar que tiempo atrás fue gobernado por el Maligno Humbada, a quien derrotó el salvaje Enkidu.
¡Estirpe miserable de un día, hijo del azar y de la fatiga! ¿Por qué me obligas a decirte lo que para ti sería muy ventajoso no conocer?
Vivir en el desconocimiento de los propios males es lo menos penoso. Lo mejor de todo es totalmente inalcanzable para ti. Es imposible para hombres de tu talante, que les suceda lo mejor de las cosas; eres incapaz de compartir la naturaleza de lo que es mejor. Pero heme aquí, yo te lo digo, esto es lo mejor para todos los hombres y mujeres:
¡No nacer y, lo segundo después de esto es, una vez nacidos; morir tan rápido como se pueda!











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